La realización de cualquier tarea requiere de cierta capacitación previa. Dicha capacitación puede ser un consejo, una advertencia, una capacitación de carácter informal, o bien, lo que conocemos como una capacitación de estilo formal, con facilitadores, soporte informático, presentación de Power Point incluida y otros detalles adicionales. El profesionalismo y el expertise a la hora de realizar un trabajo determinado requiere de manera insoslayable de cierta capacitación preliminar. Es muy importante que esto suceda y por ello es que la digitalización y el trabajo remoto acelerados por la pandemia del COVID-19– han modificado los hábitos vinculados a las tareas de capacitación.

Leer es una de las maneras más conocidas y más utilizadas para capacitarse en la realización de cualquier tarea. Sin embargo, en los tiempos actuales la capacitación suele ser más bien de carácter multimodal. Son varios los modos en los que nos capacitamos hoy en día. Lo hacemos mediante las redes sociales: facebook, instagram, tiktok, linkedin, etc. Si bien en las redes no hay conocimientos de alta calidad, no menos cierto, es que muchas de las cosas que nos inquietan y generan curiosidad aparecen en los posteos existentes en las redes sociales. La capacitación está hoy también en las videollamadas que hacemos, en tutoriales, en YouTube, en Vimeo, etc. El conocimiento como tal siempre estuvo a disposición de quien quisiera obtenerlo. Pero hoy se ha multiplicado de una forma exponencial la accesibilidad a la información. De una manera desconocida e inimaginable.

La mezcla emergente del devenir regular de la pandemia del COVID-19 y el constante avance de la tecnología han generado resultados asombrosos en materia de gestión y capacitación en el ámbito laboral. Más allá de trabajar a desgano y menos cantidad de horas de una manera poco profesional, los trabajadores han continuado –y hasta extendido– sus jornadas laborales, y además, le han dedicado más cantidad de tiempo a la capacitación de manera individual.

En el gráfico anterior pueden observarse algunos de los datos obtenidos como resultado de una encuesta realizada por Ranstad en el mes de marzo de 2021. De acuerdo a los datos obtenidos, en Argentina, el 72% de los encuestados –unos 42.000 trabajadores– aprovecharon el tiempo en sus casas para capacitarse a través de distintos medios de comunicación modernos. Como puede verse en el gráfico, hay un 21% de los encuestados que utilizó más de 25 horas mensuales para hacer capacitaciones. A esto hay que sumarle la creciente oferta de educación y capacitación de calidad que está disponible en internet. Incluso universidades como: Harvard, Yale, Oxford, etc., están brindando cursos online para cualquiera que tenga ganas de hacerlo. ¡Incluso muchos de todos esos cursos y talleres son gratuitos y se pueden comenzar cuando cada uno lo desee!

Todas estas cifras son contundentes con respecto a los resultados de años anteriores. Por eso es fundamental que el liderazgo del futuro, el liderazgo de la gestión moderna, comprenda que «capacitarse es una tendencia en crecimiento constante». Los colaboradores quieren aprender y progresar. Aunque no quieran hacerlo como antes se hacía o cómo estaba planeado, no menos cierto, es que quieren hacerlo. Hay que estimular esas ansias de capacitación y mejora. Y hay que encontrar formas eficientes de gestionar estos nuevos hábitos, generando nuevos climas culturales de mejora continua y perfeccionamiento.

(*) El gráfico y los datos expuestos anteriormente han sido extraídos del relevamiento de Randstad, realizado en Argentina a 42.792 personas, con trabajo y otras sin trabajo pero en proceso de búsqueda activa, entre los días 1 y 28 de febrero de 2021.
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